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Ración doble de patatas fritas

 El afilado cuchillo forjado en tierra preñada de leyendas daba forma a la patata nacida en los campos arados por manos no humanas. Eran cortes delicados, precisos hasta la extenuación, como de cirujano ante la nariz de una reina joven y coqueta que quiere salir bien en las revistas.

 Más tarde, tras ser dejada en remojo un rato, la patata de forma estilizada era llevada a una sartén rebosante de aceite caliente, donde acababa de hacerse y cobraba vida tras una pizca de sal. Que el aceite fuese de oliva virgen extra o de girasol no importaba, si bien el primero aseguraba mayor docilidad y mejor presencia.

 Finalmente el hombre patata salía de la sartén por su propio pie, se colocaba bajo el grifo para librarse de la fritanga con una ducha de agua fría y daba las gracias al artesano, casi siempre un ser enmascarado de grandes manos, barriga prominente y gruñidos sombríos. Algunos hombres patata tardaban un tiempo en aprender los usos y costumbres habituales entre los seres pensantes, otros no.

 En cambio con los hombres boniato era distinto. Si bien el proceder con estos no difería en demasía del de sus allegados, los hombres boniato presentaban una naturaleza opuesta: no atendían a razones, se mostraban impulsivos, caprichosos, comenzaban a declamar en verso en mitad de la noche y gustaban de bañarse en sal aun después de salir de la freidora o la sartén, tanto les daba. Incluso llegaban a disentir, a poner en duda la versión oficial del Gran Hermano. Qué traviesos eran los hombres boniato.

Extra: Breve historia de un padre tubérculo y su hijo tuberculito

 -Padre, ¿por qué hay tanto hideputa suelto, danzando por el mundo?

 -Porque en el infierno ya no queda sitio y nos los mandan para que nos gobiernen. Algún día las tornas cambiarán y echarán de menos el infierno del que salieron.

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14 comentarios sobre “Ración doble de patatas fritas

  1. Los hombres boniato afirmaban en su obra de cabecera «De revolutionibus annuum feram» que la sangre tenía cobre y Drácula era rumano aunque ahora dudo en si lo hacían los cachalotauros, en fin, que qué traviesos eran los hombres boniato.

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      1. Uno de mis sueños es conocer a Jordi Mollá (imposible, él no es real) en persona, caernos bien, hacernos amigos y fusionarnos bajo el nombre de Jordiel Mola Él para hacernos con un ejército de enanos colombianos bañados en crack y dominar el mundo o en su defecto, lo que se deje dominar.

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  2. ja, ja, ja! Me ha encantado. He incorporado a mi léxico las etiquetas de hombre patata o boniato para pegárselas a los humanos que se comportan con ridículo conformismo o salvaje independencia, respectivamente. Me mirarán realmente como salidos de la freidora sin saber nunca jamás el origen del mote. 🤩

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  3. Me ha encantado tu comentario. En verdad todos salimos de una freidora para después bañarnos en sal, azúcar, pena o… Bajo mi respuesta aparecen dos recetas de otros tantos blogs, bacalao à brás y patatas duquesa. Es fascinante.

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  4. Los hombres patata y los hombres boniato me han recordado a las historias de los cronopios y las famas de Cortázar… y me ha hecho sonreír…

    Creo que me gustan más los boniatos, mira por donde… Creo que la vida es más divertida con un punto de surrealismo.

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