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Sé bienvenido a mi absurda dimensión.

«Escribir: la única manera de conmover a otros sin ser incomodados por su rostro»

Jean Rostand

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Escindido

 El cosmos se tatuó un infinito bajo el ombligo. Guardó los restos de su cena ligera en el horizonte y encendió la vida para seguir viendo una película de ciencia ficción con anuncios de suscripciones cada quince minutos. Su actriz favorita acababa de morir lanzando los dados, apostando a 150 km/h a que en su…

Vestidita de blanco

 El hombre malvado dijo:  —Ven conmigo, bonita.  Y la niña, transmitiendo infinita inocencia, un toque de ternura en forma de alegre parpadear, fingió haber caído en la trampa:  —Señor, ¿me da la mano?  El muy tunante se la ofreció. La mirada se le iluminó a la chiquilla.  —¡Graciela!  Clavó los dientecitos en el antebrazo para…

Mujeres del mundo, os digo: sospechad de vuestros lactantes rollizos

 El orondo octogenario Estanislao expresó a pleno pulmón el pensamiento que rondaba sus desvelos. Se bebió un carajillo de un trago y dijo:  —Ojalá todos me vieran como un niño chico. Mejor, como el bebecito lactante que una vez fui.  Y Dios, desde su trono de calaveras sagradas, se conmovió tanto que correspondió al deseo…

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