Sé bienvenido a mi absurda dimensión.
«Escribir: la única manera de conmover a otros sin ser incomodados por su rostro»
Jean Rostand
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Unos alevosos del espacio exterior vinieron a por mí
I Levanté la aguja del tocadiscos y una voz potente, chillona, anunció desde el crepúsculo del absurdo: —Somos los marcianitos. Hemos venido a abducirte. Miré atrás y descubrí a no menos de diez chaparros bien panzudos, cabezones y verdes. De ojos almendrados y carentes de tatuajes en el coxis, parecían asexuados. —¿Qué queréis de mí,…
La más épica aventura de Nonato, un buen muchacho deforme pero con un gran corazón
I. Nonato pierde un ojo Nonato se compró unos zapatos con los dinerillos que había logrado ahorrar trabajando en el matadero de pastelillos. ¡Por fin dejaría de cruzar descalzo el puente de cristales caramelizados! Además, durante uno de sus habituales vagabundeos por el vertedero de vertebrados, había encontrado una pajarita roja que le hacía verse…
Caín y Abelino
Sin miramientos: una bofetada a mano abierta, los alicates retorciéndose, patadas en el bajo vientre y el bocadillo a medio comer. La sangre a punto de coagularse restalló sobre las heridas, salpicando las paredes vomitadas de blanco gotelé. Los dedos encontraron la carne enfebrecida, horadando con violencia cada surco, la complejidad de unos glúteos que…
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