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Sé bienvenido a mi absurda dimensión.

«Escribir: la única manera de conmover a otros sin ser incomodados por su rostro»

Jean Rostand

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Analepsis

 —Pues el señor calvo que sonríe con una naranja en la boca, ese al que tan bien se le da emplear el cuchillo sin moderación alguna, resulta que antes trabajaba en una fábrica de cajas de cartón e iba en silla de ruedas por la vida. El avión las pasó putas, Houston, tenemos un problema,…

Un mundo de pepinos II

 Mariela Wragas despertó bañada en sudor y jadeos entrecortados. Un pepino le ofreció una toallita húmeda.  —Mejor dos —decidió.  Se puso en pie. Otro pepino le acercó unas zapatillas que simulaban la forma de dos pepinos, uno angelical y el otro un diablillo travieso armado con un tridente.  —Voy a ver a Lidia. No soporto…

Escalera al cielo

 La escalera se olvidó de tener un final. El enano maldecía cada nuevo peldaño que debía enfrentar: sus piernas menudas no le permitían dar largas zancadas, salvar los escalones de dos en dos. Miró hacia atrás y dejó escapar una lágrima demasiado amarga al recordar a Muellín, su único y, por tanto, más íntimo amigo.…

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