Sé bienvenido a mi absurda dimensión.
«Escribir: la única manera de conmover a otros sin ser incomodados por su rostro»
Jean Rostand
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Un mundo de pepinos II
Mariela Wragas despertó bañada en sudor y jadeos entrecortados. Un pepino le ofreció una toallita húmeda. —Mejor dos —decidió. Se puso en pie. Otro pepino le acercó unas zapatillas que simulaban la forma de dos pepinos, uno angelical y el otro un diablillo travieso armado con un tridente. —Voy a ver a Lidia. No soporto…
Escalera al cielo
La escalera se olvidó de tener un final. El enano maldecía cada nuevo peldaño que debía enfrentar: sus piernas menudas no le permitían dar largas zancadas, salvar los escalones de dos en dos. Miró hacia atrás y dejó escapar una lágrima demasiado amarga al recordar a Muellín, su único y, por tanto, más íntimo amigo.…
Las lágrimas que emocionaron a un extraterrestre destructor de mundos
I Troyancio J¨. tenía una misión de obligado cumplimiento: someter al planeta Perra hasta sus últimas consecuencias. Era un extraterrestre. No se caracterizaba por ser malvado, cruel, devastador, ni tampoco reptiliano, insectoide, asido a un saco de huesos: Troyancio J¨. era pequeño, barrigudo, verde y cabezón. Y, ante todo, un tipazo. II De camino a…
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