
El viento rugió.
El león se asustó.
El cadáver de una cebra a medio devorar esbozó un amago de sonrisa triste, descreída.

El viento rugió.
El león se asustó.
El cadáver de una cebra a medio devorar esbozó un amago de sonrisa triste, descreída.
Soy un zombie zombi. Ver más entradas
Jo, esa chica de la foto también me ha recordado a una cebra a medio devorar. Y doy fe de que hay vientos que asustan al más pintao, o como se diga. Aunque los peores rugidos pondrían ser los de un estómago vacío.
Saluditos prevacacionales.
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No temáis a la muchacha, en verdad os digo que la cebra está bien, en un lugar mejor, alimentándose de verdes pastos y jugando al dominó con los suyos. Saludos prepostintralunares.
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Miedito!
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Que se lo digan a la cebra.
Sonrisas.
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