
¿Dónde estás?
El eco de la voz no fue capaz de responder entre tantísimos vientos, suspiros y gemidos como se disputaban el anochecer.

¿Dónde estás?
El eco de la voz no fue capaz de responder entre tantísimos vientos, suspiros y gemidos como se disputaban el anochecer.
Soy un zombie zombi. Ver más entradas
Por eso nunca hay que confiar a la noche nuestras preguntas, ni tan siquiera hacerlas, si no queremos vernos sumidos en la confusión. Tal vez al amanecer, el eco de tu voz pueda encontrar la ansiada respuesta… o el silencio.
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La noche se engaña para no convertirse en día, pero eso a la luz le da igual; siempre llega su hora.
Sonrisas.
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