
Ayer mi hija me preguntó:
-Mamá, ¿por qué me abortaste?
Quise escapar del quirófano, pero la anestesia acababa de hacer su efecto. Ni siquiera logré incorporarme de la camilla. Las luces blancas dejaron de serlo.
Ahora estoy aquí, escuchando su risa absurda al otro lado de la pared. Soy un hombre con dolor de barriga.
¿Tu hija es una tenia?
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Mantengo el virgo.
Sonrisas.
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Jeje muy bueno
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¡Gracias! La vida y la muerte en disarmonía.
Sonrisas.
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Y fuerte el dolor además, indigestión colosal por visitar una hamburguesería de esas que pintan de rojo y amarillo. No solo producen un mal estar espantoso si no que además las pesadillas son con niños correteando por tu cabeza.
Magnos sueños.
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Porque los padres son pepinillos indigestos. Una bofetada a destiempo también educa a estos.
Fuerza y Honor.
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la bofetada a los padres, claro, a los niños la sustitución del aparato tecnológico de turno por un libro de Julio Verne.
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