¡Ook!

Ron Schwerin – The Fan

 Sandra, tras añadir el azúcar, removió el café con leche. Dejó la cucharilla junto al plato de cerámica y dio un sorbito.

 —¡Qué rico!

 Mordisqueó una galletita. Era de coco, de las que tanto gustaban a su abuelita Sandra, que en paz descanse. Se relamió con evidente complacencia, dándose a la glotonería. Apreció la frescura de la ralladura de limón, el toque elegante que aportan las almendras laminadas.

 Dio un segundo sorbito, este más prudente que el anterior, los labios rozando apenas la taza. Notó algo extraño, como bizarro, trajinando entre sus blanquísimos dientes, auténticas perlas poéticas. Se movía, sin duda. Lo escupió.

 ¡Era un dedo! Y no solo eso; trataba de alzarse sobre la falange proximal con intención comunicativa. ¿Le estaba diciendo que Ook? Brincaba.

 Con gran disgusto en el cuerpo, sabiéndose víctima de alguna fatalidad del destino, Sandra se puso su vestido de flores, bragas porque nunca se sabe cuándo y desde dónde va a soplar el viento, y se presentó en el colmado de don Santiago, donde habitualmente hacía la compra cada viernes a eso del mediodía, después de la tradicional clase de pilates. Esperó a ser atendida valorando si comprar dos kilos de melocotones. Resultaban apetecibles.

 —Mire, don Santiago, una cosa quería decirle: ese café suyo tenía un dedo dentro.

 —¡Ah, sí! Qué terrible confusión. Verá, querida amiga, resulta que es café del Yukón, donde tienen una antiquísima tradición sibarita para paladares exigentes, consistente en añadir un dedo momificado al whisky. Lo suyo es beber el agua de vida y no tragarte el dedo, porque si lo haces has de pagar una penalización.

 —¡Además!

 —Están locos estos canadienses.

 —Pero, don Santiago, yo no bebo whisky, y sí café con leche.

 —Recientemente, se han reportado noticias de dedos que han decidido cortar con el alcohol, abrazar nuevos sabores, continuar con la tradición. Porque el alcoholismo destruye familias, genera desconfianzas, nos hace ver atractivas a las hermanas de nuestras señoras. Menudo disgusto se llevó mi Bernarda, que es una santa, cuando me sorprendió alabando la lozanía de la primogénita.

 —¡¿Tradición, dice?! ¿Quién puede querer tener un dedo en el whisky? No lo entiendo.

 —¿Conoce la populosa expresión «hacerse un dedo»?

 —¡Yo misma me hago uno cada noche, dos si sale el sol por Antequera, después de rezar mis oraciones para estar a buenas con Dios!

 —¡Bendita sea usted entre todas las mujeres, doña Sandra!

 Don Santiago no supo qué más decir. Sandra se sacó el dedo del bolsillo, envuelto en una servilleta de papel donde se podía leer GRASIAS BOMBON ME HAS ROBADO EL CORASON!!

 El apéndice brincó sobre el mostrador y dijo que Ook. Señaló una estantería con botes de salchichas. Sandra sonrió al comprender lo que estaba pasando.

 —Creo que el dedo que ha estado a punto de atragantarme se ha enamorado de una de sus salchichas, don Santiago. ¡Cupido lo ha vuelto a hacer!

 El tendero se apiadó de la enamoradísima extensión cárnica.

 —Es Navidad, ¿quién sería yo si le negase el afecto a un apéndice venido desde tan lejos? Toma, bonito, una salchichita para que seas feliz. ¡Y es de las gordotas! Con lo que me violentan a mí…

 —Don Santiago, es usted un tipazo. Le hacía ignorante de sentimentalismos, falto de esta y otras ternuras, pero este detalle de pureza cambia mi opinión radicalmente y le legitima como el primero entre mis suspiros.

 —Gracias, doña Sandra. Déjeme que le compense por las molestias.

 —No hace falta. Yo solo…

 —Tome, un ventilador de regalo a finales de año. Ya verá lo bien que funciona. Si lo pone en la bañera, sus hámsteres podrán hacer surf a lo Malibú.

 —¡Don Santiago, que se me vuela el vestido y enseño las bragas de putiferio fino!

 —¡No se preocupe, querida amiga, si no lleva bragas!

 —¡Qué coño, y nunca mejor dicho! ¡Pues Feliz Navidad!

 —¡Muy felices, excelsa rubia de bote!

Abäk – El Charro Negro

*

El Niño Jesús me ha pedido que me porte bien, que sea más pío, si cabe. Tendré que abandonar los enanismos, las travestiduras, lo gustaviano, a partir del primero de enero de 2026, siempre y cuando no diga adiós al mundo de los vivos. Cuando cante el gallo, vuestro fiel amigo Jöiel será virtuoso en grado máximo.

Feli Navidad, charras morenas, rubias, pelirrojas, castañas asadas.

Publicado por Joiel

Soy un zombie zombi.

11 comentarios sobre “¡Ook!

    1. ¿Más carismático que Nobby Nobbs y su certificado de pertenencia a la raza humana? No nos batamos en duelo por «el más carismático», que es Navidad y no quisiera ACABAR RECIBIENDO UNA VISITA CON MAYÚSCULAS. Y qué mono, el orangumono hecho de magia y plátanos.
      Feliz Navidad.

      Le gusta a 1 persona

  1. Feliz Navidad al Jesusito, al gallito, a los patitos, a los enanos, a don Gustavo el coco, a don Paco burgués, a los Pepinos, a doña Jess****** y a todas las criaturicas y ánimas de su corazón, don Jöiel, feliz usted 🎊🎉🍀🎄

    Le gusta a 1 persona

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar