
Llamaron a la puerta de Laura en repetidas ocasiones. Acabó de secarse el pelo, se vistió con el vestido que resbalaba de una percha en decadencia y prescindió de las bragas porque en mi cuento mando yo y además estaban en la cocina, junto al bote de leche condensada y las fresas ecológicas de Huelva. Descorrió los tres cerrojos y abrió. El repartidor, tras dedicarle una rápida mirada de pies a cabeza y asentir con agrado, le entregó el paquete.
-¡Vaya paquete tan grande, mis pequeñas manos apenas dan abasto! -se maravilló Laura.
-Gracias, señora. ¿Una firmita?
Laura firmó con el dedo en el rectángulo habilitado a tal efecto en una pantalla electrónica y se agachó para recoger una chapa de Alf dejada sobre el rodapié, junto al paragüero, ofreciendo unas vistas inmejorables al repartidor.
-Gracias, señora -volvió a decir el uniformado de amarillo, rojo y azul.
Laura cerró la puerta, se olvidó de la chapa que lucía al simpático huésped de los Tanner, decidió seguir sin bragas porque las circunstancias del cuento no sufrieron alteración alguna y retiró el papel de regalo que cubría la caja. Dentro, envuelta en papel de celofán y algunas cebollas, había una cabeza de mono con la boca entreabierta y un ojo bizco.
Qué macabro, ¿verdad?
-Disculpa, ¿te importaría revisar tu correo electrónico?
Laura, sorprendida ante lo inusual de una cabeza decapitada y parlanchina afecta a las tecnologías, accedió a la bandeja de correo electrónico del celular que había sobre la mesa, junto a los retratos de sus parientes y una hermosa pieza de artesanía japonesa. Un kappa tocando el tambor de buen ánimo.
-Tengo algunas fotopollas de rendidos admiradores que veneran la elegancia de mi poesía, el suave trazo de mis sentencias, la gracilidad en mis metáforas. ¿Es eso?
Negó el primate.
-¿Algún correo titulado «GominoliK.O. Origins»?
-Sí, pero no adjunta fotopolla alguna -afirmó Laura con tristeza, un tanto decepcionada.
-Bien, observa si tiene un archivo adjunto.
-¡Sí, así es, ¿cómo lo sabía?!
-Descárgatelo.
-El archivo se titula «Sin birra y sin cerveza Gominóliko se embelesa».
-Sí, coño.
-Bueno bueno, señor mono, tampoco es para ponerse así, qué carácter. Ea, ya se está descargando. ¿Se puede saber qué es? Espero que no sea una ensaladilla rusa de Putin, esta casa es LGTBIQFGDPOVINICIUSJMAKMZ+ friendly.
El archivo llegó al 100%. En ese tiempo se preguntaron los nombres, los estados civiles, las afiliaciones políticas, los libros favoritos del Mundodisco. Ronda de noche para el mono, Papá Puerco para la joven sin bragas.
De repente, a la cabeza de mono se le actualizó un cuerpo. Lucía tanga rojo a lo Hasselhoff en la playa y una cicatriz en el pecho que recordaba a la de Brad Pitt en la horrible película de zombies sin sangre. Quedaba bien.
-Pues muchas gracias, Laura. Bonito vestido, lo transparenta todo.
-Muchas gracias a usted, señor mono. Yo, eh… ¿Me puede explicar qué ha pasado? Todo esto me parece demasiado extraño.
-Claro, mujer, faltaría más. ¿Estabas haciendo algo? No quisiera importunar.
-Me duchaba mientras las torrijas acababan de enfriarse. ¿Le gustan las torrijas?
-Casualmente los extraterrestres de mi especie nos alimentamos principalmente de torrijas -mintió el mono Gominóliko.
-¡Oh, qué bien! Entonces me aceptará una o dos, ¿verdad?
-Sería descortés rechazar dos docenas de torrijas.
-Solo he hecho veinte para mí y mis amigas, que luego sobran y se tiran, con la de niñitos trans que hay pasando hambre en el mundo.
-Se aceptan.
Laura entró en la cocina seguida por el mono, se agachó para acceder al plato de las torrijas y el vestido dejó a la vista un fermoso paisaje de fantasía y ciencia ficción. Houston, tenemos un problema.
-¡Qué épica cheeseburger sin pepinillo! -se maravilló Gominóliko al ver aquello, mientras abría la nevera decorada con los dibujos de cera realizados por algún infante manco y sacaba un refresco que acompañase a las torrijas-. ¿Tienes papel de periódico para envolverlas y no ir perdiendo aceite como un…? Es que tengo prisa y he de irme, que me cierran el tanatorio a las dos.
-Mejor una bolsa de algodón ecológico, así no destruimos el planeta, tal y como predican nuestros líderes mundiales que usan aviones privados para sus desplazamientos de corta distancia. ¿No me va a explicar qué acaba de suceder?
-Que me has enseñado el chichi. Muy bonito, por cierto. Vaya césped bien recortado, ideal para la disputa de alguna final de Mundial o Champions.
-No, digo antes.
Pero el mono Gominóliko, tras hacerse con las torrijas, una segunda bebida fría, la leche condensada y las bragas de Laura a modo de antifaz, saltó a través de la ventana al amanecer de los tiempos. Un nuevo superhéroe acababa de nacer.
Me pregunto qué harían las pobres bragas abandonadas en la cocina, junto al bote de leche condensada. También se me plantea la duda de si el bote en cuestión estaría o no abierto…
El final me parece épico, con el mono Gominóliko y su pintoresco antifaz. Sublime.
¿Por qué no se llevaría también las fresas?
No puedo parar de reír, Sr. Joiel. 🤣
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Tengo tres teorías al respecto de las bragas y todas son maravillosas. Lastimosamente, solo lo son para mí, pues el común de los mortales no comprende mi tierna visión de la existencia.
Sí, es un final épico, como no podía ser menos tratándose de personaje tan insigne.
Brindo por tu risa con limonada muy fría, casi helada.
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Vaya, vaya… cómo robamos nombres y nos los apropiamos… la verdad es que no habría salido de mi mente algo tan sucio, así que todo tuyo. De su madre solo quedará el nombre… el nombre del mono. Tiene un hermano, por cierto, Gnomo Alkóliko… ala, para que plagies a tu gusto. Menos mal que estamos nosotros creadores para que vosotros os insipiréis. De nada, de nada.
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Señora, que el muchacho es afecto mío desde mucho antes de vuestra aparición, y recuerde los sagrados mandamientos, en especial los dos últimos. Deje, pues, que Gominóliko sea feliz a su manera, que bastante ha tenido que soportar.
Yo de usted, en vez de dedicar tanto tiempo a la envidia, me dedicaría a algo más productivo como montar muebles.
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Las bragas abandonadas y el bote de leche abren todo un universo de posibilidades digna de un multiverso.
Sospecho que a nuestro pobre extraterrestre se le ha olvidado su misión, su raza y su planeta al contemplar las inmejorables vistas terrestres.
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No pocas veces ha ocurrido eso con los provenientes del espacio exterior, que llegan decididos a sembrar el caos y la destrucción, encuentran unas bragas, quedan prendados de la poseedora (en ocasiones solo de la prenda, pero son estas historias más turbias) y así nos libramos de contemplar el final de la civilización tal y como la conocemos.
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Épico sin lugar a dudas, este nuevo súper héroe no dejará a nadie indiferente, antifaz de lencería fina, torrijas que siempre gustan a las señoras mayores, leche condensada que a toda jovencita seduce, y una bebida fría ante este calor insoportable, todas las de ganar tiene!!!
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«Pues yo le daba un tiento», se dicen las abuelas que sacan la silla al patio a tomar el fresco, mientras se codean, lujuriosas, señalando al mono que reparte torrijas con descaro. Algunas llegan a lanzarle enaguas y dentaduras; así de lujuriosas las vuelve, don Gominóliko.
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No sé que será más atrevido si lanzar las dentaduras o las enaguas, ¡Dios bendito!
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