Cambio de look en el árbol del terror

 El enano de jardín se deshizo del sombrero puntiagudo y se afeitó la barba con la hoja de un hacha. Al verse reflejado en el espejo de su casita en el árbol del terror dijo coño además de pepinillos entre exclamaciones.  —¡¡¡Coño, pepinillos!!!  No le gustó aquel ser horrendo que le devolvía el saludo desdeSigue leyendo «Cambio de look en el árbol del terror»

Liv y su mundo perdido

«Con gran asombro por mi parte, he sabido que hay personas que no han visto jamás un gnomo. No puedo por menos que compadecerlas. Estoy seguro de que no están bien de la vista». Axel Munthe Me aburro  Las hadas, como los duendes, se aburren fácilmente. Habitan mundos de muchas noches antes de un primerSigue leyendo «Liv y su mundo perdido»

La librería junto a la fuente

«Las hadas existen. Si no, ¿quién pinta las alas de las mariposas y tiñe las nubes al atardecer?» Anónimo  -Y diecinueve.  La niña acabó de contar monedas. Tenía suficiente dinero como para comprar un libro en tapa blanda o, con un poco de suerte, dos en edición de bolsillo. Dijo adiós a la chica queSigue leyendo «La librería junto a la fuente»

Bïan y las hadas

«Algún día llegarás a la edad en que nuevamente gozarás de los cuentos de hadas.» C. S. Lewis  Las hadas de papel dibujaron frágiles flores sobre papel quebradizo e inflaron globos de verdad. Subidas a árboles como ninguna primavera tuvo, añadieron bocas sonrientes y ojos a los globos. Estaban llenos de golosinas y se contabanSigue leyendo «Bïan y las hadas»

Hada del frío

«Los duendes, a los que nadie consideraba dentro de la especie humana. Eran una lacra con fecha de caducidad, un mal recuerdo de otra época.» César Pérez Gellida  El hada a lomos de un oso blanco saltó en cuanto descubrió aguas profundas a un lado de la inmensidad azul.  Quedó solitario el oso, más atentoSigue leyendo «Hada del frío»

La llamada de los árboles

 Érase una vez un bosque eternizado en el invierno, las resistentes ramas de los árboles cubiertas por entero del blanco más sutil, y en cada uno de ellos, apoyada la espalda en la corteza, el cadáver de un hombre muerto de frío. Eran cientos, todos mirando en una misma dirección, con los ojos todavía abiertosSigue leyendo «La llamada de los árboles»

El putipán (3/3)

 Qué espectáculo aquel. Era digno de verse tal ejército de duendes (y algunas hadas), deseando entrar en batalla, las miradas puestas en el portón de madera del patio, mientras el tumulto de más allá aumentaba en ferocidad, creyendo que los duendes no opondrían resistencia, suponiéndolos dóciles, pacíficos. ¡Nada hay más peligroso que un santo conSigue leyendo «El putipán (3/3)»

El putipán (2/3)

 Dentro había un hada, la más hermosa de todas, cómo no. Su risa me colmó de felicidad. Cuando besó mis labios, creí enmudecer. Apenas medía metro y medio. No era enana, solo bajita.  -Hermosa hada, criatura mágica que domina la tradición feérica en el norte de Europa, me gustaría presentarte a unos seres fascinantes, losSigue leyendo «El putipán (2/3)»

El putipán (1/3)

 El recuerdo más destacado que guardo de mi niñez es el del putipán. A los chicos les gustaba comerlo tierno.  Apareció de repente, como las heladas en noviembre o las caries que el ratón Pérez (algo más sabréis de él, en algún punto) premia dejando regalos bajo la almohada. Tan bueno estaba, que algunos adultosSigue leyendo «El putipán (1/3)»

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