El rey del pequeño mundo

Capítulo I: El nombre de Peripaco es Peripaco  Peripaco Jones era un tanto ermitaño y su mamagochi llevaba 26 años muerto. Desconocía este dato porque se había enfadado con él a mediados de 1999, cuando el juguete electrónico se negó a ingerir una sobredosis de burundanga de colores. Sus últimas palabras fueron: kiiii beeeep ^^Sigue leyendo «El rey del pequeño mundo»

Durmiendo con lobos

 Fue mala cosa que al viejo de los ojos glaucos se le quebrase el bastón bordeando las alturas de la montaña. Con el viento desabrido y la niebla enamorándose de sus huesos cansados, el suspiro que dejó escapar rehuyó todo trato con la melancolía. Pensó que hasta ahí sus días, sus tardes. Se descolgó elSigue leyendo «Durmiendo con lobos»

Cuándo acabará el vendaval

 Era un invierno sin hemisferios, de puertas abiertas. La bruma masticaba las entrañas gustándose, un desfile de fantasmas a la moda. Cada palabra, un chasquido de lengua rota. Se helaban las historias, petrificadas ante la insinuación de cualquier lobo tras las ramas desnudas en lontananza.  Aullidos aproximándose, el eco demostrando escasa cortesía con lo deSigue leyendo «Cuándo acabará el vendaval»

Mi padre es un cerdo

 De los que pesan 300 kilos, son rosados, comen bellotas y tienen el rabillo rizado. Lo de revolcarse en su propia mierda es una leyenda urbana que indigna al mundo del cerderío. Para mí, tener un padre así, tan rollizo, es lo más normal del mundo. Cuando no me quiero comer las acelgas, es elSigue leyendo «Mi padre es un cerdo»

Óleo sobre lienzo

 Las dos jóvenes activistas con el pelo teñido de morado, amarillo y rojo pegaron sus manos al marco de un cuadro pintado en 1808. En ese preciso momento la luz de la sala se apagó. La tercera activista, encargada de grabar la protesta con su iPhone, hizo caso a la del pelo más morado ySigue leyendo «Óleo sobre lienzo«

Comeos los unos a los otros 3

 Los caracoles que sembraron el caos y la destrucción en un condado de Florida devorando lechugas y otros alimentos. Se les creía extintos, pero regresaron de entre los muertos para viajar en coche gracias al poder adherente de sus babas y acabar obligando a la declaración de cuarentena en la zona; el cocodrilo que allanóSigue leyendo «Comeos los unos a los otros 3»

Noche de aullidos

 El Señor de la Torre en el Bosque ordenó la expulsión inmediata de sus hijas; habían sido sorprendidas yaciendo, todas juntas y en buena armonía, con el hombre lobo encadenado de las mazmorras. Fue una decisión que le llevó al dolor, pues las amaba profundamente.  Elegisteis la deshonra antes que la virtud, ahora seréis ramerasSigue leyendo «Noche de aullidos»

El equipaje de una doncella

 La bella doncella, muy bella era ella, siempre viaja con un baúl que a veces era rojo y otras morado. Y en el baúl su equipaje y en su equipaje el prodigio. De mieles eran sus cabellos y en su sonrisa las comparaciones acababan siendo esquelas.  Dentro del baúl, más allá del equipaje, tres simpáticosSigue leyendo «El equipaje de una doncella»

Ofrenda de cariño

Ahí están, compartiendo la guerra eterna, las fauces chorreando naufragios de otras batallas, igual que Cristos de cera derritiéndose, los colmillos como exclamaciones soñando bañarse en un mar carmesí. Todo es blanco alrededor, como una ensoñación, han olvidado que el horizonte está bajo sus cuartos traseros. Uno de ellos desgarra el cuello al otro ySigue leyendo «Ofrenda de cariño»

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